Toledo, Ciudad Romántica – Jorge Bonilla

Pasada la Revolución Industrial, el mayor símbolo que marcó la historia fue la invención de la máquina de vapor. De ahí se inventaron el ferrocarril, que permitió el movimiento constante de pasajeros de un lugar a otro, fuera de su lugar de origen. Es así como el turismo empieza a concebirse y de esta manera, Toledo reaparece como una ciudad romántica y perdida con el pasar de los años. Pero, ¿qué fue lo que se encontraron estos viajeros del S. XIX en este lugar? Se encontraron con la magia de una ciudad donde el paisano es inmigrante y el viajero residente, una ciudad de todos, culta, tolerante, que por decisiones políticas de la historia, dejó de ser importante en el S. XVI pero que fue capital de imperio, corte de siete reinos, cuna de diferentes culturas y centro de tres religiones. Eso fue Toledo y hoy sigue siendo una de las ciudades más agradables, hermosas y románticas de España, reconocida hoy, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque la historia inicia en la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, se convirtió en una ciudad importante durante la época del Emperador Augusto, (hacia el año 29 A.C.) cuando se tomó la decisión de convertirla en un enclave estratégico para las comunicaciones del Imperio en la Península Ibérica. Así se formó una ciudad durante más de 600 años, transformándose en una ciudad amurallada y urbanizada. En el Siglo VI, el Emperador Visigodo, Atanagildo, estableció su corte en Toledo sin presentar mayor resistencia, dada la situación difícil que atravesaba ya el Imperio.  Desde allí, se dice que empezó una sucesión de mandatos donde las joyas, riquezas y las mismas murallas y edificaciones, pasaron de mano en mano, por romanos, godos, judíos, musulmanes y cristianos de Castilla y Europa, dejando una mentalidad abierta al mundo y tolerante con las diferentes creencias, por lo que hoy aún conviven, Mezquitas, Sinagogas e Iglesias en Toledo. Le llaman la ciudad de las tres culturas, donde sus calles laberínticas forman parte de la influencia musulmana, los campanarios e iglesias, romana y diversas leyendas, judías. Una ciudad culta, con aportes a la ciencia de la época, generadora de textos literarios tanto de influencia romana como islámica. Habladores del mejor castellano de España, artesanos, humildes, amables y comerciantes por tradición.

Toledo cuenta con una Catedral que representa a la ciudad y que muchas personas la consideran, su principal atractivo. Se dice que la Santa Iglesia Catedral, fue cuna de universidades y de talleres de arte. Su construcción, inició en el año 1.227, bajo el mandato del Arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada. Mide 120 m de largo por 60 m de ancho. Su magnitud es imponente, cuando se le quiere tomar una foto, no cabe en el foco y al retirarse, las calles angostas y confusas, no facilitan la labor, como si de alguna manera estuviera hablando, pidiendo que los interesados, se desplacen hasta allí a conocerla personalmente. Finalmente el año de 1493, finaliza su construcción con el cierre de la última de cinco naves. Hoy, se puede visitar como si fuera un gran museo, con pequeños museos a su interior, con la ayuda de un audioguía que ayuda a comprender toda su riqueza.

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Es una ciudad para caminar, un día entero bastará para recorrer gran parte de su territorio, pero sin duda alguna, lo mejor será quedarse al menos una noche para visitar el lugar con calma en dos o tres días. La gente es especialmente atenta, amable y la comida es muy buena. Hay tantos lugares por recorrer, entre los que se destaca el  Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda, las sinagogas, la Iglesia Santo Tome, donde se encuentra la obra maestra de “El Greco”, quien vivió varios años de su vida y murió en Toledo. En esta pintura, se narra la historia de Don Gonzalo Ruiz de Toledo, quien fue un piadoso noble del siglo XIV, que quiso dejar testimonio de su fe de muy diversas maneras. A continuación la historia:

Tomado de a página oficial del Museo

Entre estas se hallaban ciertas disposiciones testamentarias a favor de esta parroquia de Santo Tomás Apóstol, lugar escogido para su eterno descanso. Las mandas que debían cumplir los vecinos de la villa de Orgaz consistían en la donación a los administradores del templo de 2 carneros, 16 gallinas, 2 pellejos de vinos, 2 cargas de leña y 800 maravedíes. 

En 1564 el Párroco D. Andrés Núñez Madrid emprendió un pleito ante la Chancillería de Valladolid al negarse los habitantes de la localidad toledana a seguir entregando los bienes estipulados en las últimas voluntades de su antiguo señor. Después de que los tribunales dieran la razón al sacerdote en 1569, decidió encargar un epitafio conmemorativo en latín que realizó Alvar Gómez de Castro. En esta inscripción se recogía también, el relato del milagro acaecido durante las exequias de D. Gonzalo, en las que bajaron del cielo San Agustín y San Esteban para enterrarlo, mientras se oía una voz que decía:

“tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve” De este modo el Señor de Orgaz tenía el honor de ser depositado en su tumba por aquellos dos santos como premio a la ejemplaridad de su vida de fe. El milagro fue oficialmente reconocido en 1583, y el párroco D. Andrés quiso dejar testimonio imperecedero encargando un lienzo que presidiera la recién remodelada capilla del señor de Orgaz. Para esto se sirvió del mejor pintor que por aquel entonces había en la ciudad: Doménikos Theotokópoulos, más conocido por sus conciudadanos con el sobrenombre de El Greco.

En fin, son un aparente sinfín de lugares y atractivos en una ciudad que parece tan pequeña. Pero lo mejor, es una ciudad agradable para caminar en pareja, llena de rincones fascinantes y rodeada de paisajes hermosos, donde las murallas se combinan con árboles verdes y las casas están adornadas con bellas plantas. Una ciudad de todos, donde el paisano es inmigrante y donde el viajero es residente. Así me siento yo como viajero, un residente. Aunque debo seguir mi viaje, me quedo con la misma sensación que alguna vez tuvo Victorio Macho, quien vivió del arte tanto en Europa como en América para después llegar a Toledo a cumplir su sueño, el de vivir en esta ciudad, donde construyó una hermosa casa que ahora se ha convertido en un museo que lleva su nombre, pero que me hace soñar con tener una casa así en un lugar como este para vivir el resto de mi vida. Qué magia la que tiene Toledo, gracias a las vueltas que da la vida, unos viajeros románticos del S.XIX llegaron aquí para decir, “presentes”. Para levantar una ciudad legendaria que estaba caída y donde hoy en día, florece la felicidad, la alegría y donde abunda la buena energía. Eso es Toledo, una ciudad romántica.

Escrito por Jorge Bonilla con información recolectada personalmente y con ayuda de información disponible en la Catedral de Toledohttp://www.catedralprimada.es/index.php y en la web de la Parroquia – Museo de Santo Tome: http://www.santotome.org.

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