España, el arte y la cultura catalana – Jorge Bonilla

por Jorge Bonilla

Catalunya

Tras tres meses de estar en España, residiendo en Barcelona, he querido interpretar lo que siente la gente, lo que los representa, inspira o llena de orgullo. Uno como extranjero, no distingue entre fronteras, un español, un alemán o un inglés, por poner ejemplos, que viaje a Suramérica, no encontrará gran diferencia entre Colombia, Ecuador o Venezuela (salvo diferencias en políticas y niveles de desarrollo). Incluso la bandera es prácticamente la misma. Yo como colombiano y porque así siento la vida como habitante de este mundo, no soy amigo de las fronteras. Sin embargo, cuando uno viene a España, hay sentimientos encontrados frente a estas. La monarquía radicada en Madrid (financiada con los impuestos del pueblo), los poderes políticos y económicos (en gran mayoría corruptos), tienen frustrados a muchos españoles, entre ellos, los catalanes, que por esto y mucho más, han buscado en diferentes ocasiones la independencia. Pero más allá de esto, quiero contar historias de expresión artística que a lo largo de los años (me enfocaré prácticamente en el S.XX nada más) han sacado lo mejor de Catalunya (Cataluña en catalán), formada por las provincias de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona.

El arte es una expresión de paz, se puede hablar, gritar, escribir, narrar a través de una pintura o una escultura. Es la mejor forma de transmitir felicidad, tristeza, inconformismo, pero sin hacerle daño a nadie. El mundo tristemente se ha acostumbrado a la guerra como expresión de desacuerdo o inconformismo, a veces solo como expresión de poder. En todas partes del mundo y a lo largo de la historia, el arte ha permitido la generación de expresiones pacíficas. También en Catalunya. Pintores como Joan Miro, Pablo Picasso (nacido en Málaga pero radicado desde muy pequeño en Barcelona) o Salvador Dalí, representan una generación de artistas de “oro”  y actualmente son reconocidos en el mundo. Todos de una corriente surrealista.

Hoy, al hablar con “nuevos” talentos catalanes, hombres y mujeres artistas de Catalunya, expresan que han sido inspirados por algunos de estos. Subi, un gran pintor y Anna, gran escritora e historiadora del arte, se han unido para transmitir historias a los niños a través del arte y la escritura, inspirados en gran medida en Dalí aunque también se sienten influenciados por Miro y así lo transmiten en sus pinturas y en sus libros. Buscan  incentivar a los niños a que se acerquen al arte y la pintura. Rosalia Blasco, pintora y escultora, se encuentra altamente influenciada por Picasso y a pesar de no tratar de imitarlo a través de sus pinturas, es clara la similitud en su técnica. José Miguel Lazaronga, por su lado, dice que más que una influencia, lo que busca es expresarse a través del arte callejero, “quizás más profundo que el arte de galería”, y dice que se ha inspirado en varios artistas catalanes como Tapias pero no en los más reconocidos internacionalmente.

Subi y Anna

Subi y Anna

Los catalanes han sido a lo largo de su historia, sencillos, humildes, religiosos. Un claro ejemplo de esto también es otro artista (arquitecto), Antoni Gaudí, cuya obra trataré en otro artículo. Gaudí fue el más importante arquitecto de finales del S.XIX e inicios del XX en España. Un mago, un genio de la arquitectura, llevó la naturaleza a las estructuras de parques, iglesias, casas, palacios, fincas. Pero nunca se notó el dinero que tuvo y al final, dedicó su vida a la construcción de la Sagrada Familia, ícono de la ciudad de Barcelona. Algo curioso que sucedió con Gaudí es que al morir, nadie se dio cuenta que era él, ya que se confundía fácilmente con un habitante de calle. Solo se dieron cuenta al otro día cuando no llegó a trabajar como era su costumbre todos los días. Esa sencillez y humilde forma de vivir, vinculada con la naturaleza y la paz, llena de orgullo a los catalanes.

Mi artista favorito de los tres pintores, es Joan Miró. Si bien empezó como un pintor del realismo, en 1921 y cuando ya tenía 28 años, se adentró en un mundo más imaginativo, donde la poesía y el arte se reflejaban en la pintura a través de una técnica surrealista. Fue víctima de la Guerra Civil española y vivió en Francia en una época donde fue cuna de alta importancia artística para el mundo. Expresó a través de su arte el más fuerte rechazo a la guerra. Reflejaba el desespero, la tristeza, la angustia que le generaba esta situación para su país. Como tratando de evadir una realidad que ya no podía soportar, empieza a refugiarse en las constelaciones durante la Segunda Guerra Mundial, un cielo que le proporcionaba algo de paz y lo alejaba del agobio que le producía en ese momento el fascismo. Al final de las guerras, regresa a su país y madura su técnica hasta llegar a la cima, con las obras que pintó entre 1956 y 1983.  Hacía poesía con la pintura y hoy, gracias a la donación del mismo artista, sus obras pueden ser apreciadas en el Museo Fundacio Miro en la ciudad de Barcelona. Aquí presenta su mayor y más importante conclusión: “para mí, la libertad es llegar a la sencillez”.

Pablo Picasso, reconocido a nivel mundial y nacido en Mallorca, vivió en Barcelona desde los 18 años (era reconocido artista desde los 14) y vivió su vida entre Barcelona y París. Una vez en Francia, en 1910, empezó a entender la pintura como un método poderoso de expresión y por primera vez, plasmó en sus pinturas el poema en prosa de Max Jacob, “Saint Matorel”. Poco a poco se fue volviendo más abstracto en sus pinturas y entre sus obras más importantes, está el análisis de las Meninas de Velásquez. Picasso se ganó el cariño de los catalanes y de Barcelona, sobre todo en su barrio, en la calle Montcada, donde hoy está ubicado el Museo de Picasso, que además fue ubicado aquí para ayudar en la recuperación de su barrio, que se llegó a encontrar caído y abandonado. La obra cúspide de Picasso fue “El Guernica” (actualmente en el Museo Reina Sofía de Madrid), donde expresaba su rechazo a la Guerra Civil española y su exilio. Este cuadro fue presentado en la famosa Exposición Internacional de 1937, celebrada en París, donde también estuvo Miró. El rechazo a la opulencia, a la guerra, a la  maldad, fue mutuo y característico entre Picasso y Miró.

Salvador Dalí, por su parte, criticó con su obra el valor que se le daba a las joyas y creó una colección con materiales altamente costosos para quitarles el valor monetario y llenarlos de valor artístico. Era sin duda un artista extravagante, perturbador por momentos, egocéntrico y tenía una esposa de estilo burgués. Al fin y al cabo, un artista; amante y aficionado de su ciudad de origen, Figueras (Figuerés en catalán), donde se puede visitar la colección más importante de este gran artista, reconocido mundialmente, con un pensamiento abierto y diferente al tradicional, que  rompió todo tipo de esquemas e inspiró a muchos con su obra, incluso lo sigue haciendo, como en los casos de Subi y Anna.

Si bien muchas personas de España hablan de los malos que son los catalanes, o que son despectivos o que no les gusta compartir con otras personas, eso no es verdad. Hay rivalidades entre unos y otros por cosas históricas y porque es algo heredado, es una enemistad que crece desde pequeños entre los españoles. Pero como se puede ver a través de las expresiones artísticas que representan a Catalunya, solo hay nobleza, bondad, interés por el ser humano de parte de los catalanes. Hablan su idioma, el catalán, desde hace cientos de años, pero el 98% de las personas que he conocido te hablan en castellano si les hablas en castellano. Aquí me han tratado con todo el cariño que un ser humano espera, con el respeto que me merezco como persona. Pero también es cierto que rechazan tajatemente expresiones guerreristas, que generen maldad, irrespeto, de la misma manera que lo han expresado Picasso o Miro. O como con su ejemplo lo expresó Gaudí o bien, lo que en algún momento quiso expresar Dalí con las obras de sus joyas. Pero ante todo, el solo hecho de contar con tantos representantes del arte y de expresiones de paz, dan mucho que hablar de una región como esta y de una ciudad como Barcelona. En la calle se siente la buena energía de la gente.

Hoy puedo decir que estoy fascinado por esta ciudad, por esta región catalana y por este país, España, que como dije anteriormente, para mí no tiene fronteras. Los invito a que vengan a disfrutar del arte, de los museos y de la buena energía en Catalunya. Ya juzgarán ustedes lo que sienten, pero sin duda alguna, se encontrarán con un destino espectacular.

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