Narrativa creativa – Fernando Clemot

Fernando Clemot, profesor de Narrativa Creativa en la UAB

Fernando Clemot, profesor de Narrativa Creativa en la UAB

DEL ROMANTICISMO A LAS VANGUARDIAS 

En la primera sesión de narrativa creativa Fernando Clemot nos paseó por las diferentes etapas que ha vivido la literatura contemporánea a través de seis –ismos desde 1780 hasta 1950.

Antes del recorrido literario, Clemot recomendó un par de libros: el primero, Estampas del Valle de Rolando Hinojosa (donde se evoca el género de las estampas utilizadas en el siglo XVII a modo de pequeñas biografías); el segundo, Shakespeare y la Ballena Blanca de Jon Bilbao, un alejamiento de la estructura lineal del relato mediante los narraciones con identidad propia y paralelas a la narración principal.

El Romanticismo, entre 1780 y 1830, marcó un cambio en el sistema social y figuras como Edgar Allan Poe y Rosalía de Castro adoptaron el rasgo arcaico (con el que se justificaban antes de empezar a escribir) y la aparición del YO como elementos característicos de este período. Una segunda etapa, entre 1830 y 1880, llegó con la épica de la burguesía dominante, el Realismo. Balzac y Dostoievski entre otros, fijan su mirada en esta clase acomodada para reflejarla en obras como El conde de Montecristo de Alexandre Dumas o Los Miserables de Víctor Hugo. La literatura rusa (con autores de la talla de Gógol, Tolstoi, Chejóv…), la norteamericana y la hispanoamericana a finales del siglo XIX, nacieron durante el realismo.

A finales de 1870 fracasaron los objetivos de este período dando lugar a la aparición, diez años después, del Naturalismo. Flaubert, Zola o Dickens encabezaron un movimiento que mostraba la cara más oscura de la burguesía y de la Revolución Industrial. Durante esta etapa surgieron los ensanches en ciudades como Barcelona, que vivió también la apertura de espacios como Els Quatre Gats, o París, donde abrieron boulevards y grandes avenidas.

La última etapa del realismo llegó con el Decadentismo a finales del siglo XIX e inicios del XX, momento en que la literatura se llena de descripciones exageradas con fin de exaltar el consumo desmesurado de los burgueses. El mejor ejemplo se haya en la obra de Huysmans, A contrapelo, y en G.D’Annunzio. El antecesor de las Vanguardias, vigentes entre 1900 y 1930, fue el Conde de Lautréamont. Los movimientos, que pasan por tres estadios (pintura, poesía y literatura) vivieron hasta 1950 con el Existencialismo. La magdalena de Proust es una clara evocación a la memoria, del mismo modo que George Peree (quien con casi cuatrocientos recuerdos ejerce la suma de la literatura fragmentaria), ejemplificaron este último período.

Por último, El Verano del Cortapichas, del propio Clemot, como reflejo de los conectores tanto semánticos como metafóricos, La Vida en LlamasRicardo Menéndez Salmón-, y El Corazón de mi padre Juan Carlos Márquez Sánchez–, lecturas obligatorias analizadas en el aula, cerraron la primera de las cuatro sesiones que Clemot impartirá sobre narrativa creativa.

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