De expedición a los trópicos, segunda parte – Jordi Serrallonga

Seguimos con los preparativos 

Sabemos que se hace camino al andar y para ello debemos usar calzado cómodo. Decathlon tiene una amplia oferta de bambas y botas, aunque en alguna página de internet hay productos de estética militar donde el material se ha testado en diferentes situaciones sobre el terreno. Pero ¡cuidado!, determinadas indumentarias pueden resultar peligrosas, tanto por el rechazo social que suscitan como por el mayor control aduanero en algunos países.

Como buenos expedicionarios pensaremos en el medio donde se desarrolla la expedición, así tomaremos las precauciones justas para tierra, mar o aire. ¿Y de complementos? Junto con el equipaje llevaremos gafas de sol (evitar quemaduras de retina y pérdida de visión), crema solar resistente al agua (como nuestro propio sudor) de factor 30-40 y buena calidad y pañuelo (es multifuncional). Y además cordones de recambio para las botas y algún cordino (útil para reparaciones), cinturón (colgar cámara, móvil…) y una navaja multiusos afilada (la suiza de toda la vida o una tipo Leatherman). Lo ponemos todo en una bolsa/mochila/macuto adaptada a nuestra anatomía sin olvidar el suero oral por si padecemos deshidratación.

¡Al ataque!

Estamos preparados y toca vivir la experiencia en primera persona, con lo cuál la adaptación al medio debe ser una prioridad. No estamos en casa y hay que convivir con bichos, tanto pequeños como grandes. En cuanto a los chiquitos nos encontraremos con mosquitos que pueden provocarnos malaria (podemos evitarlo con el uso de prendas largas, repelentes tipo Relec y Mosi-guard y durmiendo con mosquitera -mejor si está impregnada de permetrina-) o dengue. Pero también hay que tener especial cuidado con las moscas tse-tsé (les encanta dejar los huevos en la ropa), los chinches (generan el mal de Chagas), las garrapatas (sacarlas con aceite de oliva) y las arañas y escorpiones (son nocturnos y debemos sacudir ropa y calzado antes de vestirnos).

Países con malaria Fuente: Ciencia para todos

Países con malaria
Fuente: Ciencia para todos

Antes de hablarnos de los bichos grandes, Serrallonga afirmó: “Walt Disney ha hecho mucho daño porque han presentado animales inofensivos, que en realidad no lo son tanto, y otros más agresivos que con respeto no nos harán nada”. Así que cuando veamos a una madre con sus crías será mejor no acercarse. 

Al oír hablar a Jordi los peligros parecen reducirse si seguimos las pautas adecuadas. Así pues, dormir dentro de la tienda es preferible al vivac porque los animales respetan el campamento como nuestro territorio y no atacan. Si tenemos la mala suerte de encontrarnos un vecino de esta índole es mejor lanzarse al suelo y no correr… Aunque para Serrallonga el bicho grande más peligroso es el hombre (por los muchos problemas que puede causar). ¡Mejor no vivir un cara a cara con el animal! Por si a caso una buena linterna (tipo Maglite, con un haz de luz muy potente) y un silbato pueden ser de gran ayuda.

En cualquier expedición es muy recomendable, y casi que debería ser obligatorio, contratar un seguro por si las cosas se complican y es necesario el rescate con helicóptero. Del mismo modo que siempre debemos cargar con un teléfono o radio por satélite.

Hablemos de seguridad

El botiquín es el elemento imprescindible que tenemos que llevar en cualquier viaje, más aún cuando se viaja al trópico, a modo de seguro. El contenido es básico más aquello necesario según las características de la zona donde realizamos la expedición, sin olvidar nunca la navaja multiusos de los medicamentos, la tintura de yodo al 2%. Aunque lo mejor es no tener que abrirlo.

En este tipo de viajes nunca hay que olvidar la propia seguridad (evitar exponerse a situaciones de riesgo innecesario, tanto personal como del material que cargamos). Será importante también prever una cantidad de dinero extra para imprevistos (propinas, cambio de tarifas, algún que otro soborno…).

Y como somos periodistas

Fotografía de Juan Rayos

Fotografía de Juan Rayos

Llevaremos la libreta de campo (casi obligatorio escribir a diario. Los aparatos electrónicos no siempre nos servirán) y la cámara de fotos y/o video con cargadores y baterías de recambio. Merece un trato especial el sonido (captar la riqueza del entorno) y la recogida tanto de muestras (¡cuidado en las fronteras!) como bibliográfica (ejemplares difíciles de encontrar en casa). Para quien tenga talento, gracia o ganas, el dibujo -la gran disciplina olvidada-, tiene un valor adicional con el que no cuentan las cámaras.

Jordi Serrallonga finalizó la sesión y la asignatura con dos grandes consejos. El primero, todo expedicionario tiene que respetar el patrimonio cultural, natural e histórico del lugar que explora. El segundo, tenemos la obligación ética de traspasar la información recopilada, trabajarla y editarla a fin de divulgar nuestro trabajo y la realidad del paraje, con la idea de una segunda edición siempre en la mente.

Para más información visitar: De expedición a los trópicos – Jordi Serrallonga

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